LA ESPAÑA CONVULSA Y CACIQUIL QUE NOS RETRATA EMILIA PARDO BAZÁN EN SU OBRA «LOS PAZOS DE ULLOA»

Nacida dentro de una familia acomodada, Emilia Pardo Bazán (1851-1921) representa uno de los mejores ejemplos de naturalismo en la literatura española. Su obra «Los pazos de Ulloa» son una de las cumbres de esta corriente literaria que había iniciado en Francia Émile Zola.

Emilia_Pardo_Bazan_(1896)
Emilia Pardo Bazán, del pintor Joaquín Vaamonde Cornide

El siguiente fragmento, extraído de la obra antes citada nos refleja los años posteriores a la revolución Gloriosa (1868) que supuso el destronamiento de Isabel II.

Época de revoluciones, levantamientos, pronunciamientos o simples cuarteladas, la «Gloriosa» estuvo precedida de una crisis financiera e industrial que desembocó en una crisis de subsistencias que golpeó fuertemente a las clases populares. Era este el medio en el que el caciquismo imperaba en las zonas rurales como única forma de poder.

Aunque la acción se desarrolla en Galicia, puede extrapolarse, con ligeras variantes, al resto del campo español.

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CAPÍTULO XXIV

Poco después sufrió una metamorfosis el vivir entumecido y soñoliento de los Pazos. Entró allí cierta hechicera más poderosa que la señora María la Sabia: la política, si tal nombre merece el enredijo de intrigas y miserias que en las aldeas lo recibe. Por todas partes cubre el manto de la política intereses egoístas y bastardos, apostasías y vilezas; pero, al menos, en las capitales populosas, la superficie, el aspecto, y a veces los empeños de la lid, presentan carácter de grandiosidad. Ennoblece la lucha la magnitud del palenque; asciende a ambición la codicia, y el fin material se sacrifica, en ocasiones, al fin ideal de la victoria por la victoria. En el campo, ni aun por hipocresía o histrionismo se aparenta el menor propósito elevado y general. Las ideas no entran en juego, sino solamente las personas, y en el terreno más mezquino: rencores, odios, rencillas, lucro miserable, vanidad microbiológica. Un combate naval en una charca.

Prim,_Serrano_&_Topete_Subasta_Corona,_La_Flaca_(1869)
Prim, Serrano y Topete subastan los atributos del trono español durante la búsqueda de un nuevo rey. (Publicado en La Flaca en abril de 1869)

Forzoso es reconocer, no obstante, que en la época de la revolución, la exaltación política, la fe en las teorías llevada al fanatismo, lograba infiltrarse doquiera, saneando con ráfagas de huracán el mefítico ambiente de las intrigas cuotidianas en las aldeas. Vivía entonces España pendiente de una discusión de Cortes, de un grito que se daba aquí o acullá, en los talleres de un arsenal o en los vericuetos de una montaña; y cada quince días o cada mes, se agitaban, se debatían, se querían resolver definitivamente cuestiones hondas, problemas que el legislador, el estadista y el sociólogo necesitan madurar lentamente, meditar quizás años enteros antes de descifrarlos, y que una multitud en revolución decide en pocas horas, mediante una acalorada discusión parlamentaria, o una manifestación clamorosa y callejera. Entre el almuerzo y la comida se reformaba, se innovaba una sociedad; fumando un cigarro se descubrían nuevos principios, y en el fondo de la vorágine batallaban las dos grandes soluciones de raza, ambas fuertes porque se apoyaban en algo secular, lentamente sazonado al calor de la historia: la monarquía absoluta y la constitucional, por entonces disfrazada de monarquía democrática.

1º_república_española_La_Flaca_19th_century
Caricatura de la revista satírica La Flaca en la que aparece Pi i Margall desbordado por el federalismo

La conmoción del choque llegaba a todos lados, sin exceptuar las fieras montañas que cercaban a los Pazos de Ulloa. También allí se politiqueaba. En las tabernas de Cebre, el día de la feria, se oía hablar de libertad de cultos, de derechos individuales, de abolición de quintas, de federación, de plebiscito -pronunciación no garantizada, por supuesto-. Los curas, al terminar las funciones, entierros y misas solemnes, se demoraban en el atrio, discutiendo con calor algunos síntomas recientes y elocuentísimos, la primer salida de aquellos famosos cuatro sacristanes, y otras menudencias. El señorito de Limioso, tradicionalista inveterado, como su padre y abuelo, había hecho dos o tres misteriosas excursiones hacia la parte del Miño, cruzando la frontera de Portugal, y susurrábase que celebraba entrevistas en Tuy con ciertos pájaros; afirmábase también que las señoritas de Molende estaban ocupadísimas construyendo cartucheras y no sé qué más arreos bélicos, y a cada paso recibían secretos avisos de que se iba a practicar un registro en su casa.

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Mapa del caciquismo en España

Sin embargo, los entendidos y prácticos en la materia comprendían que cualquier intentona a mano armada en territorio gallego se quedaría en agua de cerrajas, y que por más rumores que corriesen acerca de armamentos y organización en Portugal, venidas de tropa, nombramientos de oficialidad, etc., la verdadera batalla que allí se librase no sería en los campos, sino en las urnas; no por eso más incruenta. Gobernaban a la sazón el país los dos formidables caciques, abogado el uno y secretario el otro del ayuntamiento de Cebre; esta villita y su región comarcana temblaban bajo el poder de entrambos. Antagonistas perpetuos, su lucha, como la de los dictadores romanos, no debía terminarse sino con la pérdida y muerte del uno. Escribir la crónica de sus hazañas, de sus venganzas, de sus manejos, fuera cuento de nunca acabar. Para que nadie piense que sus proezas eran cosa de risa, importa advertir que algunas de las cruces que encontraba el viajante por los senderos, algún techo carbonizado, algún hombre sepultado en presidio para toda su vida, podían dar razón de tan encarnizado antagonismo.

Pucherazo
Pucherazo

Conviene saber que ninguno de los dos adversarios tenía ideas políticas, dándoseles un bledo de cuanto entonces se debatía en España; mas, por necesidad estratégica, representaba y encarnaba cada cual una tendencia y un partido: Barbacana, moderado antes de la Revolución, se declaraba ahora carlista; Trampeta, unionista bajo O’Donnell, avanzaba hacia el último confín del liberalismo vencedor.

«Los pazos de Ulloa», (Emilia Pardo Bazán)

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RECURSOS:

Leer el capítulo on line:

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor-din/los-pazos-de-ulloa–0/html/fedba772-82b1-11df-acc7-002185ce6064_4.html

Leer la obra on line:

http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor-din/los-pazos-de-ulloa–0/html/fedba772-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html#I_1_

Escuchar el capítulo on line:

http://www.cervantesvirtual.com/portales/pardo_bazan/591517_los_pazos_de_ulloa_24/

Escuchar la obra on line:

http://www.cervantesvirtual.com/controladores/portales/portal.php?seccion=catalogo_por_titulo&portal=pardo_bazan&q=Los+pazos+de+Ulloa

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. icástico dice:

    Acabo de releer los Pazos de Ulloa. Un su día (1985) RTVE pasó una serie de cuatro capítulos basada en el libro, dirigida por Gonzalo Suárez.

    Le gusta a 1 persona

  2. Gracias, Icástico, por su comentario.

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