LA INGLATERRA MEDIEVAL EN LA OBRA «IVANHOE», DE WALTER SCOTT

En su conocida obra «Ivanhoe», Walter Scott hace un retrato de la Inglaterra medieval.

En el texto que sigue, correspondiente a la citada obra, Walter Scott nos habla de la situación anárquica provocada por la nobleza levantisca en la época en la que Ricardo I, Corazón de León, dejó Inglaterra para participar en la tercera cruzada.

En él no sólo hace mención al cautiverio de Ricardo I, Corazón de León, sino que, ampliando el horizonte temporal, habla, igualmente, de la batalla de Hastings o de la Guerra de las Dos Rosas y, como detalle curioso, esboza una teoría del nacimiento del inglés moderno.

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Ivanhoe

Capítulo I

Así los dos departen caminando

y los cochinos a despecho guían;

más de éstos el gruñir y tardo paso

que van a su pesar sobrado indican.

Odisea (Homero)

En aquel hermoso cantón de la dichosa Inglaterra bañado por las cristalinas aguas del río Don se extendía antiguamente una inmensa selva que cubría la mayor parte de los valles y montañas que se encuentran entre Sheffield y la hermosa ciudad de Doncaster. Aún existen numerosos restos de aquel bosque en las magníficas haciendas de Wentwort, Warncliffe-Park y en las cercanías de Rotherdham. Este fue, según la tradición, el teatro de los estragos ejecutados por el fabuloso dragón de Wantley; allí se dieron algunas batallas libradas en las guerras civiles, cuando peleó la rosa encarnada contra la rosa blanca, y allí también camparon las partidas de valientes proscritos, tan celebrados por sus hazañas en las populares canciones de Inglaterra.

Coronación de Ricardo I

Este es el principal sitio de la escena de nuestra historia, cuya fecha se refiere a los últimos años del reinado de Ricardo I, Corazón de León; época en que los deseos de sus vasallos, más bien que fundadas esperanzas, hacían creer que regresaría del cautiverio en que le había encerrado la perfidia al volver de Palestina. La nobleza, cuyo poder no conocía freno en el reinado de Esteban, y de la cual toda la gran prudencia de Enrique II sólo pudo lograr que conservase cierta muestra de sumisión a la Corona, recobró de pronto su antigua insolencia, entregándose a ella con el más imprudente desenfreno. La intervención del Consejo de Estado era mirada por los nobles con el más alto desprecio: ellos reforzaban sus tropas; fortificaban sus castillos aumentando el número de sus posesiones a costa de los pacíficos vecinos, que, reducidos a un estado de vasallaje, ponían el mayor empeño en lograr el mando de algunas fuerzas suficientes, a fin de adquirir cierto papel de importancia en la discordia civil porque estaba ya el país amenazado. La nobleza que seguía a la de los grandes barones, y que, según las leyes de Inglaterra, debía estar a cubierto de la tiranía feudal, llegó a verse en la posición más precaria y expuesta; y los nobles que en categoría seguían a los barones eran designados con el nombre de franklines. Estos, comúnmente, se ponían bajo la protección de algún poderoso vecino, o tal vez aceptaban algún cargo feudal en sus castillos, o bien se comprometían a ayudarle en sus proyectos por medio de un tratado de alianza que garantizaba del modo posible su tranquilidad durante cierto tiempo, aunque a costa de su independencia y de tener que figurar en las arriesgadas empresas que tomaran a su cargo sus protectores; empresas siempre dictadas por el orgullo, la arrogancia o la temeridad. Los franklines, que deseaban librarse de la despótica autoridad de los grandes barones observando una conducta pacífica y descansando en las leyes del país, aunque holladas las más veces en aquella azarosa época, se veían continuamente perseguidos y arruinados; llegaba la tiranía de los señores feudales a oprimirlos por todos los medios, no faltándoles nunca pretexto para vejarlos, aunque jamás le hallaban para favorecerlos.

Feudalismo

Después de la conquista de Inglaterra por Guillermo, duque de Normandía, seguían la misma conducta opresora; y cuatro generaciones transcurridas no bastaron para mezclar entre sí la sangre de los normandos con la de los anglosajones, ni a inspirarles un mismo lenguaje, ni a unir los intereses de las dos razas enemigas: la una estaba engreída con el orgullo de la victoria, en tanto que la otra lloraba y se abatía por el deshonor de la derrota. Los nobles normandos se habían hecho dueños del mando después de la famosa batalla de Hastings, y, según refieren los historiadores, no hicieron de su autoridad el mejor uso. La raza de los príncipes y de nobles sajones había sido despojada o destruida y apenas se encontraba un sajón que conservara algún dominio de segunda o tercera clase en el país de sus antepasados. La política de Guillermo y de sus sucesores fue oprimir y debilitar cada vez más a los antiguos habitantes bien fuese por medios legales o violentos, pues, con justa razón, sólo eran mirados como enemigos irreconciliables del partido vencedor. Los soberanos normandos, no sólo distinguían con la mayor predilección a los vasallos normandos, sino que introducían a cada momento nuevas leyes sobre la caza y sobre mil otros temas importantes, que contrariaban visiblemente el antiguo código sajón mucho más benigno, y que manifestaban cuánto era el deseo que tenían de agravar todo lo posible la pesadumbre del yugo que oprimía a los habitantes conquistados. En la corte, en los castillos de la alta nobleza, que era un mezquino remedo de aquélla, no se hablaba otro idioma que el francés, y este mismo se usaba en los tribunales y juicios; el uso del lenguaje sajón, harto más expresivo y varonil, había quedado sólo para los campesinos y demás clases inferiores, mientras que el francés era el idioma predilecto de la caballería y de la justicia. Pero la necesidad de comunicarse y entenderse los señores del país y los que le cultivaban produjo un dialecto que participaba del francés y del sajón y éste fue el verdadero origen del actual idioma inglés. En él, afortunadamente, se confundieron los idiomas del pueblo vencedor y del vencido, enriqueciéndose siempre por grados con las adquisiciones que hiciera tomándolas de las lenguas clásicas y alguna vez de las que usan los pueblos del mediodía de Europa.

Retorno de Ricardo I

Esta era exactamente la situación del Estado en la época de que hablamos; habiendo durado la memoria de las distinciones nacionales entre conquistadores y vencidos hasta el reinado de Eduardo III, permanecían sin cicatrizar las profundas heridas que dejara la conquista, y existía la línea que separaba a los descendientes de los normandos de los sajones…

«Ivanhoe» (Walter Scott)

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RECURSOS:

Leer la obra en español:

http://www.mediafire.com/download/e1nz18jdq8b85v4/ivanhoe_walter_scott.pdf

Escuchar el capítulo en español:

https://www.ivoox.com/ivanhoe-1-3-audios-mp3_rf_1290094_1.html

Escuchar la obra en español:

http://www.ivoox.com/podcast-ivanhoe-walter-scott_sq_f141905_1.html

Leer el capítulo en inglés:

https://en.wikisource.org/wiki/Ivanhoe/Chapter_1

Leer la obra en inglés:

https://en.wikisource.org/wiki/Ivanhoe

Escuchar el capítulo en inglés:

http://ia800303.us.archive.org/8/items/ivanhoe_0906_librivox/ivanhoe_01_scott_64kb.mp3

Escuchar la obra en inglés:

https://librivox.org/ivanhoe-by-sir-walter-scott/

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